Contexto
El Palau Sant Jordi es el pabellón deportivo que forma parte del complejo de la Anilla Olímpica de Barcelona. Este espacio, emplazado en la montaña de Montjuïc, se inauguró en 1992 con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos en la capital catalana. En el Palau Sant Jordi tienen lugar tanto competiciones deportivas como eventos culturales de todo tipo, desde musicales hasta teatrales. Arata Isozaki, ganador del Premio Pritzker 2019 al mejor arquitecto, reconocido por su creatividad, innovación y capacidad para sintetizar las culturas orientales y occidentales, fue el encargado de diseñar el Palau Sant Jordi.
A partir de la solicitud de la empresa municipal Barcelona de Serveis Municipals (B:SM), se lleva a cabo un proyecto básico y ejecutivo y la dirección de obra para la sustitución de la iluminación exterior y del catwalk interior por un sistema LED, respetando tanto las estructuras internas como externas del lugar, con el objetivo de lograr un sistema con un consumo más reducido y eficiente.
Alcance
El alcance del proyecto se divide en cinco zonas diferentes, cada una de las cuales cuenta con sus correspondientes luminarias. Por un lado, se encuentra la parte exterior que incluye: zona de las escaleras (con luminarias tipo jaula de loro y lineales a lo largo de los pasamanos), zona de los cuatro porches (con luminarias tipo sombrero cordobés empotradas en las partes externas de las columnas, y proyectores que iluminan las columnas y el techo de los porches), zona de las balconadas (con luminarias lineales que iluminan la parte interna que recorre el perímetro de la balconada de piedra, y unas integradas que iluminan tanto la parte interna como la externa), zona de la anilla superior de la cúpula (con luminarias lineales).
Por otro lado, se encuentra la parte interior del Palau Sant Jordi, donde se interviene en la zona del catwalk (lugar en el que se encuentran los proyectores que iluminan el techo de la cúpula más elevada).
Fases del proyecto
La primera fase del proyecto comienza con una inspección técnica exhaustiva de todas las luminarias existentes. Esta etapa es fundamental para comprender el estado real de las instalaciones y garantizar una sustitución eficiente y segura. Para ello, se lleva a cabo un inventario detallado de cada punto de luz, clasificado en ocho tipologías diferenciadas según su función, ubicación y características físicas.
Una vez registradas, se analizan las luminarias in situ para verificar el grado de degradación, el tipo de óptica, la fuente lumínica y la potencia real consumida. Este análisis se complementa con una evaluación estructural de los soportes y mecanismos de anclaje, con el fin de determinar si pueden reutilizarse o deben sustituirse. Fruto de este análisis, se identifica el estado de degradación (sobre todo por óxido) de la luminaria. Por ello, se concluye la necesidad de construir nuevas estructuras metálicas para las luminarias, aprovechando la oportunidad para rediseñar algunas en vistas a conseguir ahorrar material y mejorar ligereza. Paralelamente, se comprueba el cumplimiento de la normativa vigente en materia de eficiencia energética, seguridad eléctrica y contaminación lumínica.
Esta fase concluye con la generación de modelos digitales de la iluminación mediante el software de simulación DIALux. Esta herramienta permite simular los niveles lumínicos actuales y compararlos con los valores obtenidos en las propuestas con tecnología LED, asegurando una iluminación óptima tanto en eficiencia como en confort visual.
Asimismo, en la anilla exterior superior de la cúpula y en el catwalk se integra el sistema de control de la iluminación DALI. Este sistema permite configurar diversas escenas cromáticas según las necesidades, lo que otorga a la anilla olímpica del Palau Sant Jordi una gran visibilidad y refuerza su presencia a gran distancia. A través de esta iluminación, se incorpora un elemento de innovación tecnológica que, sin alterar su esencia, pone en valor los elementos arquitectónicos originales de la anilla y de la cúpula diseñadas por Arata Isozaki.
Resumen
En resumen, ante la necesidad de actualizar el sistema de iluminación del Palau Sant Jordi bajo criterios de eficiencia energética, el cual se encontraba en una situación inadecuada al contexto tecnológico y legal del siglo XXI, se plantea la solución más adecuada. Esta solución no consiste en el simple cambio de unas luminarias antiguas por otras más modernas, sino en un estudio riguroso del caso particular del Palau Sant Jordi, donde se identifican los diferentes diseños existentes, las deficiencias estructurales y legales de los mismos y la función concreta de cada luminaria. Así pues, es a partir de este análisis integral que se propone la sustitución más conveniente para cada una de las zonas.
El resultado principal es una reducción de la potencia energética de hasta un 75 % por punto de luz, una mejor uniformidad y calidad de la iluminación, y una mejora sustancial del mantenimiento gracias al sistema de control centralizado DMX. Esta intervención transforma la iluminación del Palau Sant Jordi en una infraestructura moderna, eficiente y sostenible, alineada con los retos ambientales y tecnológicos actuales.